La estética contemplativa y la estética aplicada
ESTÉTICA CONTEMPLATIVA Y ESTETICA APLICADA

La estética es la rama de la filosofía que se dedica al estudio de la esencia y la percepción de la belleza, el arte y el gusto.
Como disciplina autónoma, se consolidó en el siglo XVIII con el filósofo Alexander Baumgarten, quien la definió como la "ciencia del conocimiento sensitivo". Esto significa que para Baumgarten la estética se encargaba de estudiar la percepción a través de los sentidos. Mientras que la lógica se ocupa del conocimiento intelectual y racional, la estética se ocupa de las representaciones sensibles.
Para este filósofo el fin último de la estética es la perfección del conocimiento sensible, y esa perfección es lo que llamamos belleza. Gracias a Baumgarten, la belleza dejó de ser un atributo místico para convertirse en un objeto de estudio sistemático y metódico dentro de la filosofía.
La estética, por tanto, no se limita al adorno o la apariencia, sino que es una disciplina filosófica que profundiza en cómo valoramos y sentimos la realidad.
La relación entre la estética de Baumgarten y los tratamientos estéticos que se realizan en un gabinete de estética no es directa, pero si que encontramos una serie de conexiones entre ellas.
1. La búsqueda de la Perfección sensible
En la disciplina de estética contemplativa se busca la armonía en una obra de arte para que el sentido la perciba como "perfecta". En los tratamientos (estética aplicada), se interviene el cuerpo para acercarlo a un ideal de armonía o proporción (simetría, textura, forma). El tratamiento busca que lo que el ojo percibe (el "conocimiento sensible") sea evaluado como algo "bello" o "perfecto".
2. El cuerpo como objeto estético
Para Baumgarten, la estética es el estudio de cómo los objetos afectan nuestros sentidos. Al realizarse un tratamiento, el cuerpo humano se trata como una obra de arte en potencia. La relación reside en la apariencia: el tratamiento estético no busca necesariamente mejorar la función de un órgano (como si debiera hacer la medicina), sino mejorar la percepción que el sujeto y los demás tienen de ese cuerpo.
3. Vivir “bellamente”
Baumgarten quería que aprendiéramos a "pensar bellamente". Con el tiempo, este concepto se desplazó hacia la estética de la existencia, que se traduce en que hoy en día, los tratamientos estéticos se consideran herramientas para que el individuo se sienta en armonía con su imagen. De esta forma, se pasa de la contemplación de una pintura (estética contemplativa) a la construcción de la propia imagen (estética aplicada).
La distinción entre estética contemplativa y estética aplicada marca la diferencia entre observar la belleza y crear o modificar la realidad para alcanzarla. Mientras la primera es intelectual, la segunda es técnica y práctica.
La estética contemplativa hace referencia al “sentir”. Es la forma clásica de la disciplina, muy ligada a la filosofía de Kant y Baumgarten. Se centra en la recepción de la belleza. No se pretende poseer el objeto, solo disfrutar de la experiencia sensorial que produce. Observar, escuchar e interpretar. La estética contemplativa se pregunta por qué algo es bello o qué emociones, despierta. Mientras que la estética aplicada hace referencia al uso de los medios de la estética para intervenir en el mundo real, objetos o personas. Aquí la estética deja de ser solo una teoría para convertirse en una herramienta, que busca mejorar la apariencia de algo con un fin específico (bienestar, estatus, etc.). A través de la estética aplicada se diseña, interviene y transforma el objeto o la persona.
En el mundo de los tratamientos de belleza, se da un salto de la contemplación (admirar un ideal) a la aplicación (usar la tecnología u otros medios para alcanzar ese ideal en uno mismo).



